E n la calle situada al lado de Santa Sofia, medio escondida se encuentra la puerta de entrada a una
de las cisternas mas bellas del mundo, que como no podía ser de otra manera se encuentra en Estambul.
Esta catedral enterrada en las profundidades de la ciudad es una de las mas grandes de las 60 que se construyeron. Construida en el S.VI por Constantino su función era abastecer la ciudad de agua dulce, ya que no había suficiente agua dentro de las murallas de Estambul. Durante años los asedios enemigos destruían los acueductos que transportaban el agua a la ciudad o directamente la envenenaban, por ese motivo fue necesario la construcción de cisternas para poder guardar el agua potable.
En la cisterna de Yerebatan se guardaba el agua traída a través del Acueducto de Valento, la cisterna fue utilizada hasta el S.XIV y fue restaurada a mediados del S.XIX La cisterna esta construida por distintos tipos de piedra y la sujetan 336 columnas romanas de distintas épocas, repartidas en 12 hileras de 28 cada una situadas a 4 metros unas de otras. Hoy en día se pueden visitar hasta el final atravesando unas pasarelas de madera. El ambiente te transporta através de la sintonía de la música clásica y del juego de luces que te hacen verlas bajo una perspectiva espectacular. Hay que destacar que en una parte de las cisternas nos encontramos con dos columnas en cuya base están esculpidas dos cabezas de medusa, las cuales asombran por su belleza.